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Mostrando entradas de octubre, 2009

Maria Rosario ante el viacrusis

Te vi arrastrar con el peso de la cruz, ¡ Grite ¡ Quise lamer tus heridas para calmar tu dolor, el cielo no respondía, mis alaridos confundidos con lamentos, con barullos , con el ladrido del perro negro que gruñía y festejaba burlón confundido en la jauría, me arrastre en la multitud, quise calmar tu sed, me ofusque, me ofendí, me azote en el fango, en el polvo, en las piedras, en las lozas, en el zacate seco y aplastado por las pisadas de mil sandalias, jure entregar mi vida a cambio de la tuya ¿ Donde estaban mis santos, a donde mis plegarias ? palabras muertas si en los hechos no puedo quitarte la pena, la vergüenza, el dolor, a donde el ejercito glorioso de mis santos, blasfeme hasta asegurarme el camino directo al infierno, de que valen todos ellos si  mi rey, si tu mi rey, si tu mi guía, si tu guía, si tu a mi nuestra, toda inspiración ¡ blasfemé ¡ contra todo, contra todos, porque tú, a donde quise gritar, pero sólo alcance a gemir, ¿ a donde ? está el párroco de los dom...

La pasion de Maria Rosario

RECLAMO DE MARIA ROSARIO A LA ESFINGE DE SAN MIGUEL Como creer que no eres cierto si me fundí en tú carne, como explicarle a mi cuerpo que tú mirada es pétrea, si tantas veces tus ojos me traspasaron revolcando pensamientos con deseos, si estos miraron mi piel joven, cuando ni el rey de los paganos tenía acceso a mis muslos ni a mis pechos y tú me desnudaste sin prejuicios, sin permisos, sin vergüenzas. De donde entonces fueron las caricias de tus manos firmes de tus brazos en mi pecho, cuando levantaste mis nalgas hasta tu rostro y este engullo mi aliento y el sabor de los oscuro que al beberlo me iluminaba el cielo y todos los ángeles gritaban a coro y aplaudían tus bestialidades, transfigurando los rostros de los rubicundos querubines en precoces siniestros que me acariciaban con manos tiernas y deseo insano, sin destreza pero con vulgar fuerza. Como entonces que tu lanza de fuego me quemo y me traspaso, me volteo, me azoto, desfiguro mis formas y el dolor de mis entrañas en s...