EL BARCO FANTASMA


Un nuevo día igual  a todos, huele a viejo , huele a alcohol, sudor y ese tufo de mar, mezcla de humedad y  pescado salado , amanece y el Capitán se levanta, no hay oraciones sólo blasfemias, todo es el mismo  rictus , desenmarañarse los pocos cabellos, enjugarse el rostro, un buche de agua a la boca para esconder el sabor a hierro  y escupir sobre la única maceta que aun guarda un pequeño helecho.
-¿Que sigue se pregunta el viejo   ?
Con la sensación de que el día nace para morir ahí mismo, pero los rayos de sol que se cuelan por las rendijas del hierro oxidado  tocan a la puerta como feroz recaudador ,recordándole  que aún hay vida. 
Sus intestinos le gritan  que en su interior habitan inquilinos indeseables que urge expulsar , acude a expelar sus excrecencias  en un viejo balde que hace rato tuvo mejores oficios y como alegoría del que ahora sirve , hoy es un recipiente de desperdicios , 
 - murmura el viejo ,  " Cuando no pueda comer ni cagar , ese día quiero morir . "
Todavía no llega ese momento, a sus 69 años, es un viejo roble, arisco, gruñón,  blasfemo, irreverente, deficitario, aislado, orgulloso...olvidado.
Deposita sus sobrantes, e intenta abrir la vieja puerta que lo comunica al  exterior, gruñe  por que no abre la vieja puerta roída y maltratada por los años de servicio se  dificulta la apertura , esa puerta debe de tener la misma edad que el viejo , la jala fuerte  para  luego con maña botar el cerrojo, lo logra y al abrirla recibe de bruces un golpe  de rayos de sol  que le pegan como marro ,  no alcanza a zafarse , por mas que los esquiva, aunque a  cambio le recita al rey pagano  lo mejor de sus de epítetos.
Ya en cubierta las aves revolotean, alcatraces, gaviotas y en proa un viejo pelícano ,  lo saludan y este aun enfadado no regresa el saludo. sólo maldiciones que las aves por educación, respeto o valemadrismo no responden, sólo esperan el balde de restos que el viejo vierte al mar en horario religioso cada mañana desde los tiempos idos, cuando desembarco para jamás regresar,
- ¿ Para que , siempre se pregunto el viejo arisco ?
¿ Que hay en tierra que me ancle ?
- Nunca quise a nadie, nunca me sentí a gusto con los hombres, menos con las mujeres...hace un pausa en sus recuerdos- quizá si , sólo con alguna , una joven meretriz de Campeche, era un  encanto , muda,  sorda y parapléjica, sólo correspondía a  señas y a mis malos modos, siempre presta  a mis sucias pretensiones- esa si era una verdadera hembra- bufaba por lo ardiente que era,  por mis embestidas o porque  estaba físicamente impedida para gritar...la extraño, a veces la extraño mucho, me gustaba tratarla como un animal ,  cogérmela  era un ritual de sacrificio, en donde yo jugaba a ser Dios ,  dueño de  su voluntad y ella mi pequeña bestia , algunas veces creí matarla a golpes , pero la sangre engaña , sólo eran  algunos dientes rotos , incluso conserve alguno como un bello recuerdo de mi amor bestial-la extraño-.

Ya en cubierta a las labores diarias , a dar ordenes, instrucciones, 
-¡todos a cubierta !
en un grito imponente y seco,  algo metálico ,como crujir de tren al rose con los rieles, grito que retumbaba en toda la pequeña embarcación , pero los únicos que reaccionaban,  eran algunas distraídas aves que emprendían el vuelo,  otras  las más viejas permanecían inmutables, la mar y la brisa  extraviaban sus ordenes, nadie acata las instrucciones  del viejo, todos hace mucho habían partido - no es menester soportar al diablo por voluntad -  el último tripulante huyo con un pequeño barco de piratas somalies  ,no importando que tuviera trato de polizón, cualquier infierno era paraíso si se comparaba estar bajo la férula del viejo. 
Y a falta de tripulación el viejo hacia malabares que lejos de llevar rumbo sólo provocaban deriva , cuando bien le iba podía obtener algo para comer,  algún pescado robado del pico de un ave o de plano el ave se convertía en pescado, ante su desagrado por el alimento envuelto en plumas, pero la madre necesidad es superior a los gustos del paladar.
El zandunga  -otrora barco camaronero, que como burla del destino se había transformado en basura  navegante, hace muchos años ya dejo de tener sentido el nombre festivo con el que fue nombrado, El Zandunga,   tenia a babor y estribor, grabado su  nombre que se apreciaba con algo de imaginación-, barcaza que nunca pensó tener ahora de timonel a Othon, aquel joven delicuente que huyendo de sus fechorías en tierra un día monto al zandunga,  para nunca desprenderse de él, Othon amaba al zandunga, aunque este jamás correspondiera a su amor, pero a Othon eso no le importaba , la correspondencia no sera su fuerte , nunca,  ni de chico, ni de adulto menos ahora , siendo un viejo ajado por el sol y el agua de mar que cosía su rostro y lo había transformado en un conjunto de arrugas, cicatrices y zurcos, en donde apenas se le distinguían sus pequeños ojos feroces , su nariz recta y sus delgados y arrugados  labios.

Otro día más sólo en el Zandunga, otro día más haciendo labores imposibles, tratando de llevar a puerto un pesquero que no pesca nada, 
¿ llevar a que puerto ? 
Hace semanas que se agoto el combustible, el Zandunga es ahora un barco fantasma, habitado por un mortal que bien puede pasar por una anima, todos le han abandonado, hasta un pequeño perico que extraviado sirvió de mascota algunos días,  al final no alcanzo a tomar vuelo, tuvo mejor destino -sacio el hambre de un maldito-. 

Se tumba sobre la cabina buscando sombra , se enjuga el sudor que le irrita los ojos, llora por la irritación y justo en ese punto comienza al ulterior des sus recuerdos. 


EL NIÑO.

La crueldad es intrínseca al hombre...y al niño..

Me afectaba la felicidad , más si era ajena, el hijo de la profesora me daba envidia, feliz, rubicundo, hermoso, mimado, lo jale para jugar en aquella plaza, nos sacaban de vez en vez para hacer juegos, y ejercicio , el patio de la escuela era demasiado pequeño para la gritería y el ímpetu de los niños, enfrente estaba la magnifica plaza, grande, hecha de cantera,  con su fuente y sus arcos al fondo, ahí podíamos correr, gritar, escondernos....si escondernos o esconderlo, lo tome de la mano, el tendría un par de años , yo cinco y en la algarabía lo conduje al fondo de los arcos,
- le dije que se quedara ahí, que se escondiera que contara hasta diez
-solo se contar hasta cinco,  me contesto 
-esta bien, pero cuentas muchas veces hasta cinco le dije, 
 que yo lo iba a buscar, que se escondiera muy bien, que buscara un escondite magnifico donde nadie lo encontrara y  ahí lo deje, corrí y me incorpore a la niñería escandalosa, jugué con los otros niños al balón, a correr, a gritar, de vez en vez de reojo miraba al fondo de los portales, no, no  salia el niño, el  hijo de la profesora, me daba una sensación de gozo, de emoción mórbida. 
Al llamado de la profesora y otras más , nos comenzaron a llamar para juntarnos a todos los niños , era tiempo de regresar a nuestro recinto, se fueron juntando los compañeritos, los niños jadeantes de tanto correr, las niñas juntas y ordenadas, la profesora comenzó a mirar a los alrededores , a buscar a su pequeño hijo, no aparecía, pregunto y nadie respondía,-menos yo- lo comenzaron a buscar y a gritar su nombre, hasta entonces los supe, Manolo, manolin, manuelito, no sé realmente cual era el bueno, yo solo oía gritos que al principio fueron, nerviosos ya después desesperados, nos llevaron a nuestra escuelita encargados por otras profesoras, había un silencio incomodo, a la hora de la salida aquello era una romería más que de costumbre, se corrió pronto la voz del niño extraviado, las madres recogían a sus hijos y los abrazaban , dando gracias por no correr la misma suerte, cuando mi madre fue por mi, estaba los gendarmes fuera de la escuela, al otro día no hubo clases, luego me entere que Manolín, había caído en una especie de cisterna pequeña. 
Lo encontraron esa misma noche, mojado, muerto de frío, no se pudo recuperar de la pulmonia y murió días después...


El JOVEN

Era la perrita , la compañera de mi tía, un raza  blanca y peluda, como algodón de feria, pero nívea, es adorable decían y fiel compañera de la tía, la más anciana, por ende la de mayor respeto entre los míos, a veces me tocaba quedarme con ella, cuando su moza no acudía, algún fin de semana cada par de meses, me gustaba hacerlo, por el gozo de la merienda,  panes recién hechos sabor naranja que la tía aún calientes los abría y los rellenaba con la nata producto del hervidero de la leche que cada mañana le llevaban a su finca, era una delicia ese momento, mi pan y café con canela con algo de leche, apenas pintado, quedaba café con leche pero prevalecía  el color café  aún así delicioso y a su perro latoso y consentido, le llenaba su tazón de leche, una vez por la mañana y otra por las tardes, justo en el momento antes de irse la tarde, pues  con precisión de relojero al terminar la merienda, oscurecía, mi tía no consultaba reloj alguno, la creía yo media bruja, por tener tal grado de exactitud.- ya luego entendí al pasar los años , no sin antes tacharme de estúpido, que su guía era la programación de la  radio, a la 6:30pm comenzaba su programa de boleros. Objeto que nunca apagaba, amen de servir de compañero, reloj, mentor, consuelo y demás reales que los humanos le damos a los objetos inanimados-. 
Gumi se llamaba el perro, para mi Gumara, siempre esa tendencia inmoral y enquistada en mi desde el momento de nacer creo yo,  me resultaba incomodo la felicidad ajena , no importaba si era  humano o no y el objeto de mi desviación mal sana era ahora  la pequeña compañera de cuatro patas y pelo. 
Como hacerle daño sin que se percate la tía, me regordeaba la idea de hacerle daño, prenderle fuego, ahogarla, asfixiarla, pero no , tendría que ser accidental, y que mi presencia en los días de compañía no fuera ni por asomo sospechosa del daño a ese animal. 

La ocasión hace la ladrón, también es el  regalo para el canalla. 

Y la ocasión se presentó en bandeja, 
La tía me enviaba por combustibles cada mañana,- envoltorios de periódico rellenos de aserrín con petroleo,- mismos que servían para alimentar el fuego del boiler y así calentar el agua para el baño.
Cada mañana iba por cinco de esos objetos y en el trayecto me percate de un horrible perro a sólo dos casas ,  un perro negro con hocico gigante, con lengua de fuera de la que siempre babeaba. 
Sólo lo dividía una desvencijada cerca de madera vieja y mal puesta, por lo que con suficiente furia o motivación , la podría librar, en caso de proponerselo. 
Ciento día realice la prueba al  acercarme de más y torearlo como decíamos, el horrible perro se paro furioso y se azoto contra la  débil cerca, esta se movió casi al punto de tirarla, corrí espantado con la fuerza y la rapidez al limite que me daban mis doce años, entre a casa mi tía, sintiendo el aliento caliente y  fétido del perro sobre mi cuerpo, sólo para percatarme que no me seguía, mi corazón latía a ritmo de colapso, una vez calmado, me asome a la calle sin ver nada y a mis pies como preguntando que me sucedía la perra Gumi, que extrañada me miraba. 
Fragüe distintos planes,  que no pude ejecutar, sólo iba cada par de meses y por algunos días, a lo mucho tres, pero la oportunidad se presento, cuando la moza de mi tía se fue por una temporada larga justo en tiempo de vacaciones escolares, entonces llegue con gusto a hacerle compañía a la tía.. 
El perro horrible y el objeto de mis maldad la perrita igual, todos los elementos de mi malvado plan seguían en posición, realizarlo fue fácil lo había fraguado con mucha antelación cada noche, a veces por horas, antes caer en profundo sueño. 
La tía despanzurraba una gallina a diario ,  misma que servia de nuestro alimento, este acto lo realizaba en el  patio trasero y depositaba todo el triperio en un viejo recipiente del que luego yo echaba su contenido en un saco,  mismo que llevaba por las tardes a un contenedor a unas cuadras de casa la tía,  junto con los demás desperdicios que se generaban en el día , eso lo hacia yo a cada diario  pues la tía tenia una proclividad enfermiza a la limpieza y no permitía que se quedara basura o desperdicios, por la generación de moscas y mal olor. 
Se me ocurrió darle esos desperdicios al horrible perro del vecino, le resultaban un manjar pues es en una sola bocanada se los devoraba,  levantando su cabeza y abriendo sus impresionantes fauces, pidiendo más, era un espectáculo ver sus colmillos bañados en baba con algo de tripas de gallinas pegadas a su hocico. 
La perrita Gumi, huelga decir , perra consentida y mimada , sólo tomaba leche y comía pequeños pedazos  de pechuga de la gallina, que la tía le daba directamente en su hocico, cual infante, acto que me causaba una gran repulsión, pero que jamás le externe, sólo los miraba consecuente y hasta le llegaba a partir los pedazos de pechuga con delicadeza. 

El odio se acumula en cada acto cotidiano.

A las 6.00 pm. salíamos cada tarde a misa, para regresar a las 7:30pm, justo a la merienda , sus movimientos, las ropa que vestía, la frasada, el velo, llegue a contar cuantos pasos eran de su casa a la Iglesia, el tiempo exacto del recorrido, con quien platicaba, a quien saludaba, a quien reuia, la forma de santificarse, las alabanzas que cantaba  y otras que en las que sólo gesticulaba.
Yo le acompañaba y para ganarme el afecto de la tía, rezaba , cantaba junto a ella, me convertí en su sombra y en el sobrino consentido, no quería que existiera  duda , de la maldad que escondía en mi ser y si en efecto, la tia sería un daño colateral.
























Comentarios

Entradas populares de este blog

...DE NIÑO

2017 El AÑO DE LA LOCURA