EL NAHUAL
El escepticismo es parte de mi, no profeso ninguna religión por buena , bondadosa . malvada, mística, esotérica o banal, mi razonamiento es que ninguna creencia puede pasar al través del arnés de la razón, es por esa misma causa que no creo en todo aquello que no pase por el filtro de mis sentidos, soy un recalcitrante escéptico, aunque soy buen escucha y respetuoso de la cualquier feligresía, sin embargo en mis adentros y a veces no tanto , pues mi flema sarcástica siempre abierta o veladamente hacen mofa de las creencias tan arraigadas en nuestro pueblo, sean de cualquier color, pero los judeo cristianos, son especialmente creídos de lo sobrenatural, tienen un amplio inventario de amigos imaginarios, son ávidos de héroes alados con superpoderes, o de super héroes que pueden separar con su báculo los mares, combatir demonios y convertirlos en puercos, así como archi rivales con cuernos, dientes, escobas, colas y demás fauna, que sólo sirven para sembrar miedo y cosechar limosnas.
Hace algunos años ya, que sucedió lo que ahora les narro y que aún hoy confronta mis sentidos y revuelca mi juicio, como a un niño las olas del mar.
Regresaba yo acompañado de Ulises mi chófer , de atotonilco , Hidalgo, un poblado en las montañas, por alguna razón regresamos muy tarde hacia la capital Pachuca, serian las 12 de la noche o de la madrugada dirán otros, el caso es que era ya muy noche, en la carretera ya era raro el vehículo que alcanzaba a pasar, prácticamente íbamos solos , ni delante ni detrás nuestro había vehículo alguno, con animo de combatir la somnolencia de Ulises le platique nimiedades que no recuerdo, el caso era que se mantuviera despabilado , pues la carretera es accidentada en curvas, angosta y oscura por la maleza que se presenta de ambos lados, a la derecha la sierra con sus montañas y cerros y a la izquierda barrancas cubiertas de matorrales.
Justo al entrar a una curva atizbamos a mirar una sombra por lo que Ulises bajo la marcha y al tomar la recta como a diez metros de nuestro vehículo, lo miramos o el nos miro , Ulises se detuvo totalmente, frente a nosotros la sobra que la distancia parecía ser un humano , resulto ser una bestia , una bestia en forma de perro parado, como de una altura aproximada de 1.80 metros de patas a cabeza y justo delante de nosotros, nos miro fijamente, no con gesto amenazador mas bien apacible, sin sorpresa pero con autoridad, el perro aquel ,era negro con manchas claras en los ojos y en la parte inferior del hocico, como la tienen los doberman -si me preguntaran la raza afirmaría que era un doberman- .
La bestia después de mirarnos unos segundos, volteo su cabeza en dirección hacia la barranca , dio unos pasos y se perdió pausadamente entre los matorrales, nosotros continuamos el viaje.
Ulises alcanzo a preguntarme, con sorpresa o miedo.
-¿ Que era aquello ?,
- A lo que le respondí con la mayor naturalidad- a fin de tranquilizarlo- que era un animal muy común en la región, que sale en las noches a comer algún roedor o gallina, nada del otro mundo, es común verlos aquí.
No sé si no fui convincente o mi platica ya resulto por demás aburrida pues no volvimos a cruzar palabra hasta que nos despedimos llegando a nuestro destino.
Huelga decir que Ulises renuncio al otro día y jamás volví a saber de el.
-Ulises, el único testigo que de fe de mi experiencia, aunque la balanza es justa, pues soy su único testigo y si algún día ese jugador empedernido llamado destino, nos vuelvo a juntar podremos en conjunto decir los que miramos aquella noche-
A la distancia, aquel aventó si bien no lo puedo describir como tétrico, si lo ubico en la vitrina de los fantástico , yo un recalcitrante defensor de la razón y de la ciencia ...ese día fui vapuleado por la sinrazón tras el encuentro con un Nahual, una bestia sacada del álbum de lo imaginario de nuestros pueblo.
Ojala el juego de la vida no consista en ir pegando estampitas de las bestias y demonios de ese álbum , aunque haciendo memoria entonces ya tengo la del fantasma, el espanto, la de "se te subió el muerto" y la de la bruja...de esta última hasta repetida.
Ojala el juego de la vida no consista en ir pegando estampitas de las bestias y demonios de ese álbum , aunque haciendo memoria entonces ya tengo la del fantasma, el espanto, la de "se te subió el muerto" y la de la bruja...de esta última hasta repetida.
Carlos Carreola
2017

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