Entradas

La fiesta de la duquesa o san martin de etiqueta

La triada estrella, el camarón , el  salmón y el visón hacen su aparición, ¿ Quien le paga a esta trilogía sus regalías? El mismo que regentea a los colados, ¡ Abran puertas ! , llego la duquesa, con sus carnes  como alfombra y como cola, pero maceradas en caldo verde son las delicias de la vista, sin dejar ver a las bellas, pero la culpa la tiene la óptica que es rectilínea, espere al eclipse del 22 grita Eistein, pero solo lo escucha la angula que devora y  que se pierde en linea recta hacia el mar, llevándose el secreto que ahora demora y mantiene en vilo al maestro despeinado, otra más camarero  que son 12 y van 2 sentencia la condesa y repara en  San Martín de etiqueta, que desprende envidias entre tanto pálido, este le extiende el cristal que acaricia la obesa metiendo el dedo en la  champaña, saca el dedo y lo chasquea, salpicando la punta chata de la nariz del negro-  alegorias perversas mastica la duquesa-  y...

todos santos

Que vertientes hacen el camino de regreso, si la escalera al cielo tiene pasamos al subir, pero de arriba es bajada en resbaladilla directo al precipio, ¿ más como saberlo si el angel no obedece a Newton ? A que regresan los muertos si tanto les costo fugarse del averno, si ahora gozan y cantan , con figuras que el mortal sólo admira en frescos de maestros. Aca la suerte del mortal que transfigurada en alado sólo admite clase turista ¿Regresar por un recuerdo? - No , la nostalgia pasión de mortales-. ¿ Por un momento de gula ?-esta es pecado de hombres-, no hay razón sistemica que obedezca tradición , más el jolgorio del hombre es pasión que no arranca suspiros a los huesos y si, en la tumba se tocan las carnes y se funden el sudor, las lagrimas con la tinta blanca del hombre, el sacrilegio es ritual que como en raza de tierra, crea estirpe y leyenda, entonces llega el espacio tiempo que se enlaza enamorado prende el hechizo, entonces las brujas tienen razón y el chaman entra en la glo...

VISION NOCTURNA

Que gendarmes aguardan en los arcos, si los caminos ya fueron empedrados, cuantas caídas sufren los desamparados si al arrastrar el cuerpo arrastran las heces de sus penurias. ¿ Que virtud tienen las aves, que desde el cielo miran los aquelarres de los que reptan ? Yo lo veo , esperando que sus comisuras se desfiguren y alarguen , se deformen, brotando de estas la sonrisa que no veo y que solo al sueño imagino, como imagina el detestado el pecho tibio del que ya no se prende, que le basta al infante si no el recurso del llanto, que le basta al viejo si no el arañar recuerdos que como pinchazos duelen y llagan los cueros pálidos, si savia sin miel, que llugones amoratados, gimen con el solo ulular del viento y al soberbio el sueño infernal de sus manos que recorren en noches de lujuria , a donde la duda a donde la imagen, a donde el cuerpo a donde el recuerdo, a donde el deseo. Mas se toca la joven que en el arroyo entre sus piernas el jabón resbala y busca entrar a la cueva que sin ca...

Maria Rosario ante el viacrusis

Te vi arrastrar con el peso de la cruz, ¡ Grite ¡ Quise lamer tus heridas para calmar tu dolor, el cielo no respondía, mis alaridos confundidos con lamentos, con barullos , con el ladrido del perro negro que gruñía y festejaba burlón confundido en la jauría, me arrastre en la multitud, quise calmar tu sed, me ofusque, me ofendí, me azote en el fango, en el polvo, en las piedras, en las lozas, en el zacate seco y aplastado por las pisadas de mil sandalias, jure entregar mi vida a cambio de la tuya ¿ Donde estaban mis santos, a donde mis plegarias ? palabras muertas si en los hechos no puedo quitarte la pena, la vergüenza, el dolor, a donde el ejercito glorioso de mis santos, blasfeme hasta asegurarme el camino directo al infierno, de que valen todos ellos si  mi rey, si tu mi rey, si tu mi guía, si tu guía, si tu a mi nuestra, toda inspiración ¡ blasfemé ¡ contra todo, contra todos, porque tú, a donde quise gritar, pero sólo alcance a gemir, ¿ a donde ? está el párroco de los dom...

La pasion de Maria Rosario

RECLAMO DE MARIA ROSARIO A LA ESFINGE DE SAN MIGUEL Como creer que no eres cierto si me fundí en tú carne, como explicarle a mi cuerpo que tú mirada es pétrea, si tantas veces tus ojos me traspasaron revolcando pensamientos con deseos, si estos miraron mi piel joven, cuando ni el rey de los paganos tenía acceso a mis muslos ni a mis pechos y tú me desnudaste sin prejuicios, sin permisos, sin vergüenzas. De donde entonces fueron las caricias de tus manos firmes de tus brazos en mi pecho, cuando levantaste mis nalgas hasta tu rostro y este engullo mi aliento y el sabor de los oscuro que al beberlo me iluminaba el cielo y todos los ángeles gritaban a coro y aplaudían tus bestialidades, transfigurando los rostros de los rubicundos querubines en precoces siniestros que me acariciaban con manos tiernas y deseo insano, sin destreza pero con vulgar fuerza. Como entonces que tu lanza de fuego me quemo y me traspaso, me volteo, me azoto, desfiguro mis formas y el dolor de mis entrañas en s...